domingo, 9 de junio de 2013

El déficit de atención deja de ser sólo una patología de niños e ingresa en el territorio adulto



Inatención, impulsividad e hiperactividad: según los estudios, este trastorno ya se considera crónico, con variabilidad a lo largo de la vida
Por | Para LA NACION

Nuevas presentaciones científicas ubican al déficit de atención e hiperactividad en territorio adulto.
"Históricamente considerado como patología de la infancia, que desaparecía en la adolescencia, actualmente se considera un trastorno crónico, con variabilidad a lo largo de la vida", comenta la neuropsicóloga Marina Drake, autora de uno de los trabajos presentados en el Congreso de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA) realizado recientemente en Mar del Plata. Y cuantifica: "Se estima que afecta a entre el 3 y el 7% de la población adulta".
La radiografía típica del TDAH, también conocido como ADD o ADHD, según sus siglas en inglés, se apoya en un trípode de síntomas: inatención, impulsividad e hiperactividad, en dosis variables de uno u otro grupo.
Una paciente, Marcela -profesora de inglés de 49 años que prefiere no publicar más datos de su identidad por el estigma que pesa sobre la enfermedad-, lo describe así: "Una turbulencia de millones de ideas constantes me llenaban de estrés sin permitirme jamás alcanzar un orden y una organización con los que pudiera avanzar".
En general, los adultos con TDAH son distraídos, olvidadizos, no pueden detener su acción o su pensamiento, viven saltando de una situación a otra sin enraizar en ninguna. En la infancia, el síndrome se manifiesta como una incapacidad de permanecer en calma, son chicos que revolucionan todo a su alrededor.
"El TDAH se inicia en la infancia y, en más del 50% de los casos persiste en la edad adulta", concluye en un artículo publicado en la Revista de Neurología un equipo del Programa Integral del Déficit de Atención en Adultos del Hospital Universitario del Valle de Hebrón, en Barcelona. Y especifica: "La sintomatología experimenta cambios en los adultos con respecto a la infancia. La hiperactividad es el síntoma que más se reduce, seguido de la impulsividad, mientras la inatención se mantiene prácticamente igual. En adultos se asocia a graves problemas académicos, laborales, legales y familiares". Y suma un dato preocupante: "La habilidad en la conducción de vehículos se altera con el trastorno: los adultos con TDAH sufren más accidentes de tráfico y éstos son más graves, lo que ocasiona graves consecuencias desde un punto de vista social y personal". Preocupación potenciada en un país como la Argentina, donde mueren más de veinte personas por día en accidentes de tránsito.
Para complicar aún más el panorama, al síndrome no le gusta la soledad y suele asociarse con numerosas enfermedades, según distintos estudios. El último fue publicado por investigadores de la Universidad de Columbia a partir del seguimiento de 34.000 adultos mayores de 18 años. De acuerdo con sus conclusiones, el TDAH se asocia con un riesgo incrementado de trastorno bipolar, trastorno generalizado de ansiedad, fobias y trastorno de personalidad borderline . Además, en personas que mantienen la enfermedad a lo largo de sus vidas, hallaron un incremento en las conductas que reflejan falta de planificación, en el sufrimiento de diversos eventos traumáticos y en el déficit en el control de impulsos.
Frente a semejante rompecabezas sintomático, ¿se puede decir que es un trastorno psicológico, neurológico, cognitivo o uno que se bifurca en alteraciones que pertenecen a todos esos campos?
Cada cristal ilumina una de las múltiples caras del TDAH. Desde la psiquiatría, la doctora Norma Echavarría lo define como "un trastorno neurobiológico de alta heredabilidad, es decir, que en general afecta a varios miembros de una familia, aun cuando las manifestaciones pueden ser heterogéneas". Y sostiene su posición en estudios científicos que muestran compromiso cerebral, como el presentado por un equipo del Hospital General de Massachusetts en la Reunión Anual de la Asociación Americana de Psiquiatría, realizado esta semana en San Francisco.
Admite, sin embargo, que a pesar de los estudios de neuroimagen funcionales que han avanzado en los últimos años, todavía no existe "una fórmula simplista que determine o descarte la presencia de un trastorno cuyo diagnóstico es hoy patrimonio exclusivo de la clínica".
A la hora de definir el tratamiento, el complejo entramado de síntomas alimenta una ardua controversia y tironeos entre quienes apuestan por la medicación y quienes militan en la cura por la palabra. La mayor controversia surgió con lo que se definió como la medicalización del chico inquieto, que empujaba a administrar fármacos más para calmar al entorno que para solucionar un cuadro clínico. Pero la resistencia al diagnóstico deja fuera a un porcentaje de pacientes que hacen su propio vía crucis terapéutico sin encontrar calma en ninguna estación.
Marcela continúa el relato de su propio recorrido: "Fui a un psicólogo tras otro y hasta llegué a una iglesia anglicana después de la Católica para encontrar algo de paz y detener el desmoronamiento de toda mi vida, hasta que me recomendaron un tratamiento psiquiátrico especializado y en la misma evaluación ¡por fin, mis síntomas aparecían en el cuestionario que tuve que completar! Empecé con medicación y un tratamiento grupal y recién ahora entiendo tantas cosas que me pasaron en la vida. Simplemente me sentía distinta, me esforzaba, ponía el ciento por ciento de mí, me hacía listas de lo que debía hacer, pero siempre me olvidaba de algo, me dispersaba, no podía aclarar mis objetivos y todos se hartaban de mis olvidos y distracciones que no me permitían llegar a donde quería. Fue como si me hubiesen dado anteojos. Ahora puedo ver. Volví a nacer".

Un tratamiento integral

"Los pacientes, en mi experiencia, se alivian con el diagnóstico, porque recorrieron otros que no cerraban completamente. Si se realiza una buena evaluación neurocognitiva en algunos ítems los pacientes dicen que por primera vez se sienten reflejados en lo que les pasa", comenta la doctora Verónica Kurlat, psicóloga con una formación de posgrado en neuropsicología.
"De ahí la importancia nodal de una completa evaluación neurocognitiva, capaz de delimitar el terreno y definir cuáles son las áreas afectadas: la atención y las llamadas funciones cerebrales ejecutivas, como la organización y la planificación", como aclara la doctora Marina Drake, autora del libro Evaluación n europsicológica en adultos y titular de la cátedra Tratamiento Rehabilitador en Neuropsicología en la Universidad de Buenos Aires.
Aunque las estrategias terapéuticas son múltiples, la doctora Kurlat se posiciona en un vértice contemporizador que propone un tratamiento integral multimodal combinado, es decir, que apunta tanto a las alteraciones cognitivas propias del déficit como a las complicaciones emocionales. "Muchos de los trastornos cognitivos generan alteraciones afectivas y emocionales reactivas: si un paciente tiene una experiencia de fracaso a lo largo de su vida en distintas áreas, porque no puede planificar o llevar adelante un proyecto y tiene siempre distracciones, esto también va generando creencias y sentimientos de desvalorización que afectan su autoestima. Es un círculo complicado", alerta.
El seguimiento psiquiátrico, en paralelo, permite evaluar la necesidad de administrar medicación, dentro de las variadas opciones farmacológicas.
"En general, los pacientes que consultan ya en la vida adulta han pasado por muchas experiencias frustradas de tratamiento y una historia larga de fracasos en distintos aspectos de su vida. Si se diagnostica adecuadamente y confían en el tratamiento no farmacológico, hacen un cambio importantísimo, que no queda solamente en la oferta de un fármaco", aclara Kurlat, y describe los "programas que en general son cortos, de 12 a 16 sesiones, durante las cuales el paciente aprende ciertas estrategias de planificación y organización [como aprender a hacer todo sucesiva y no simultáneamente] y herramientas de modificación ambiental, como modificar el ambiente para que se adapte a la tarea sin ser distraído por estímulos irrelevantes; ordenar y eliminar aquello que puede distraer".
Semana tras semana y en el ámbito protegido del consultorio, los pacientes organizan una "hoja de ruta que implica también cierto control de su impulsividad, ya que hay un mapa dentro del cual moverse. Es un tratamiento de organización".
El ámbito grupal es privilegiado para encontrar apoyo y aceptación en otros que experimentan los mismos problemas y juntos encontrar alternativas para afrontarlos.
Antes, durante o después del abordaje neurocognitivo surge la necesidad de tratar los problemas emocionales que acompañan el trastorno y apostar a una mejor calidad de vida..

sábado, 8 de junio de 2013

La Generalitat de Cataluña se suma a las comunidades autónomas que tienen un protocolo de detección y actuación contra el TDAH.



BARCELONA, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -
La consellera de Enseñanza de la Generalitat, Irene Rigau, ha explicado este viernes que el próximo curso los docentes de las escuelas catalanas dispondrán de un protocolo de detección y actuación contra el trastorno del déficit de atención e hiperactividad (Tdah), puesto que se estima que entre el 3% y el 7% de la población infantil en edad escolar lo padece.
Lo ha explicado la consellera en una atención a los medios antes de presentar la guía 'El Tdah: detección y actuación en el ámbito educativo' ante la comunidad educativa y junto al psiquiatra y profesor de la Universidad de Nueva York (NYU) Luís Rojas Marcos.
Se trata de herramientas dirigidas a profesores de Primaria y Secundaria para "identificar de manera rápida y dar las pautas de ayuda convenientes", puesto que muchas veces se tarda demasiado --entre unos meses y un año-- en identificar el problema, tiempo que en la infancia es muy importante para tener una respuesta adecuada, ha lamentado Rigau.
El objetivo es que los profesores puedan trabajar para que estas situaciones no se cronifiquen y acaben suponiendo una "estigmatización" para el niño, por lo que ha defendido que se ataque el problema desde P3, ya que si no el trastorno puede obstaculizar el acceso al currículum y limitar el éxito escolar del niño, apunta el texto.
La guía clasifica los alumnos en tres perfiles: el inatento, que es aquel alumno que tiene problemas de distracción y concentración; el hiperactivo/impulsivo, que realiza movimientos motores y verbales excesivos y es problemático, y el perfil mixto, que lo sufren los estudiantes que tienen problemas de atención e impulsividad a la vez.
Enseñanza ha puesto a disposición de los docentes unas tablas de observación de los escolares para ver con qué frecuencia aparecen los síntomas de las tres tipologías sistematizadas y ponerse "en alerta" para confirmar si se trata o no de un caso claro.
Además del protocolo en el aula, la guía también contempla un "plan visual de trabajo individual" para compartir con las familias, con quien también realizarán entrevistas de seguimiento, y ayudar a que el mismo alumno aprenda a gestionar su conducta.
Pese a que los síntomas se manifiestan antes de los siete años, Rigau ha explicado que también se detectan estudiantes en la etapa Secundaria, y ha defendido que se debe abordar el Tdah con una actitud positiva para crear buenas expectativas en el mismo estudiante.
Rigau ha sostenido que las intervenciones para tratar la enfermedad deben ser sostenidas en el tiempo, puesto que son síntomas que no se puedan tratar de forma muy rápida, si bien hay "un porcentaje muy grande" de alumnos que con los años lo supera.
En relación a la polémica sobre un hipotético sobrediagnóstico del Tdah, la consellera ha explicado que han trabajado con expertos para elaborar la guía y ha afirmado que hay "síntomas que aparecen y crean unas conductas", a la vez que ha descartado opinar sobre si la respuesta debe ser educativa o farmacológica, puesto que es un debate que deben tratar los médicos.

miércoles, 5 de junio de 2013

El Gobierno, "abierto" a hacer alguna referencia directa en la LOMCE a alumnos con déficit de atención

lainformacion.com
martes, 04/06/13 - 21:51
   
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha afirmado este martes en el Senado que el Gobierno está "perfectamente abierto" a incluir alguna referencia específica en la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) a la atención a cualquier alumno con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
 
MADRID, 4 (EUROPA PRESS)
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha afirmado este martes en el Senado que el Gobierno está "perfectamente abierto" a incluir alguna referencia específica en la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) a la atención a cualquier alumno con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
En cualquier caso, el ministro ha añadido que no quisiera "que quedaran fuera otros trastornos que provocan dificultades en el aprendizaje" y asegura que "para responder a este desafío existen en la LOMCE distintas estrategias de atención a la diversidad, para mejorar el rendimiento y adaptarse a las peculiaridades de los estudiantes".
En respuesta a una interpelación del senador Pedro Eza, sobre la voluntad del Gobierno de recoger en un texto normativo estatal que cualquier alumno con TDAH --se calcula que hay unos 300.000 en España-- vea garantizado su apoyo educativo y la adecuada evaluación y seguimiento de toda su trayectoria de aprendizaje, Wert ha insistido en que hay trastornos que también pueden ser canalizados a través de la oferta de atención individualizada.
Así, Wert se ha referido a medidas como el establecimiento de grupos de refuerzo y estrategias metodológicas, programas a la medida de los alumnos que presentan este tipo de dificultades o adaptaciones de las evaluaciones, entro otras. "El TDAH no es mencionado en la redacción del proyecto que ha sido enviado al Congreso, pero no quiere decir que sea una cuestión desatendida", ha apostillado.
En este sentido, el ministro de Educación ha explicado que las claves de la ley para este tipo de casos son "la individualización de la atención, que tiene que ver con la detección precoz de las necesidades educativas, y la flexibilidad de los centros y de las propias administraciones". Asimismo, ha aludido al principio de equidad como "piedra angular de la ley".
Wert ha valorado el papel de las evaluaciones externas --principalmente las que se llevarán a cabo en primaria si se aplicase la LOMCE-- como "medio para la detección precoz" de este tipo de dificultades y ha encuadrado este trabajo en el contexto de la lucha contra el abandono escolar temprano. "Según expertos, el 10 por ciento del abandono escolar está relacionado con este síndrome", ha concretado.
Sin embargo, ha incidido en el potencial que pueden alcanzar estos alumnos si se les presta la adecuada atención, ya que personajes como Galileo, Leonardo da Vinci, Mozart o Julio Verne, entre otros, también podrían haber sido diagnosticados de TDAH, lo que les hacia más propensos a padecer dislexia. Por ello, ha instado a aunar esfuerzos para lograr su integración en las aulas.
Por su parte, el senador Eza ha reclamado la acción coordinada entre el Estado y las comunidades autónomas y dice que no entiende que se haga referencia en la LOMCE a otros colectivos, como el de los alumnos de excelencia y no se aluda directamente a este otro --que afecta a más de un alumno de media por aula, según Eza-- en la reforma de la ley.
"La hiperactividad está detrás de uno de cada cuatro fracasos escolares. Hay que garantizar que cualquier alumno, con independencia de la comunidades autónomas, vea garantizados sus apoyos educativos y se salvaguarde su derecho a la igualdad de oportunidades en torno a la escolarización", ha concluido.
(EuropaPress)

lunes, 3 de junio de 2013

FAMOSOS CON TDAH: DANI MARTÍN

FAMOSOS CON TDAH: PABLO MOTOS

Pablo Motos, la hormiga obrera


 Publicado en EL PAIS.

JUAN JOSÉ MILLÁS 7 JUN 2009


Por las mañanas era el director de Radio Requena, y por las tardes, limpiacristales. Había días en los que estaba triste y la gente no sabía por qué: era porque estaba lloviendo y los cristales se ensuciaban más. Allí descubrí el humor. Cuando dejé de tomármelo en serio, se alivió el sentimiento de humillación. Pablo Motos, recientemente galardonado con el Premio Rose DOrs, uno de los más prestigiosos de la televisión internacional, demuestra su talento para el monólogo contando aquí su propia vida. Desde el trabajo en radios locales hasta el espectáculo familiar de El hormiguero, a diario en Cuatro. Del niño hiperactivo al triunfador. No deja de tener los pies en la tierra, pero reconoce que se siente en una burbuja.
 
Pedí a Pablo Motos que me contara su vida y el resultado fue estremecedor.
-Yo -dijo- era un niño hiperactivo sin diagnosticar. Me pasaba la vida intentando hacer algo malo, romper algo. Una vez destripé dos teles, dos aparatos de radio y el de música para sacarles los altavoces, que después uní con un cable. Quería ver qué pasaba al enchufarlos todos a la vez, y resulta que sonaron 30 o 40 segundos antes de reventar. Pasado el tiempo, llegó un momento en el que todos mis amigos tenían tele en color, de modo que entré en el salón de mi casa y le dije a mi padre que necesitábamos una tele en color. Ésta va bien, dijo él señalando la de blanco y negro. Entonces la tiré al suelo y la rompí. Me pegaron, pero tuvieron que comprar una, y la compraron en color, claro. Que te pegaran resultaba doloroso, pero duraba poco en proporción a lo que conseguías, valía la pena. Para castigarme me encerraban también en un cuarto trastero que acabó siendo para mí como un segundo hogar. Me pasaba tardes enteras allí, a oscuras, porque no había luz, y me gustaba porque inventaba historias. Había en aquel cuarto una bici vieja en la que me montaba y pedaleaba durante horas hacia atrás, imaginando que iba por el campo y que elegía lugares para hacerme una casa, todo al tacto, claro, porque no se veía nada. Mis padres no tenían dinero. Un día, con gran esfuerzo, empapelaron la casa y dijeron que esa noche no se cenaba más que un bocadillo de una salchicha. Yo no lo quería, de modo que saqué la salchicha y la aplasté bien aplastada contra la pared recién empapelada. Lo más que me pegaban era 30 segundos. Poco a poco empecé a entrar en un mundo muy complicado, lo que se traduce en que comencé a delinquir. Entrábamos en las casas y robábamos cosas que luego vendíamos por ahí. Un día, en una persecución policial murió el Tani, un amigo, fue un día dramático. Pensé en mis amigos y me di cuenta de que los que no estaban en la cárcel estaban muertos, y me lo empecé a pensar. De todos modos, lo que a mí me centró fue que me compraron una guitarra. Para aprender a tocar iba a la peluquería de un gitano al que teníamos por un semidiós porque había tocado una vez con Manolo Escobar. Entre corte de pelo y corte de pelo me enseñaba cosas. Había allí una chica, hija suya, de la que estaba enamorado. Yo llegaba del colegio a la una y ése era el momento más importante del día porque la Mari atravesaba la pelu a esa hora y me sonreía o no me sonreía, y de esto dependía cómo era el resto del día. Los domingos me incorporaba a las juergas flamencas del peluquero y sus amigos. Podíamos estar tocando la guitarra 12 horas seguidas o más. Nos dábamos supergén en las uñas, porque si no saltaban enteras, de arriba abajo. Nos poníamos en cada uña un pegote de supergén para que aguantaran y luego lo recortábamos para darle forma. Durante aquellas horas en las que tocábamos y tocábamos sin parar, yo miraba a la Mari. Un día grabé una cinta de 120 minutos, 60 por cada lado, diciendo "quiero a la Mari, quiero a la Mari, quiero a la Mari...". Nunca me atreví a darle un beso, aunque un día le dije que me gustaba y me despreció y dejó de atravesar la peluquería a la una durante un tiempo. Iba al cole con poco provecho. Aprendí mucho, en cambio, de los gitanos. Hay una actitud de los gitanos frente a la vida, que ellos llaman "ser flamenco", que fue muy importante en mi formación. Casi sin darme cuenta me convertí en un virtuoso de la guitarra y empecé a enseñar a otros. Un día se me presentó un pijo que quería que le diera clases. Era hijo de un médico ilustre de la zona de Requena (Valencia), donde vivíamos. Aquello me cambió. Me di cuenta de que quería ser como él, de que quería tener sus Levi's, su equipo de música, de que quería llevar su vida. Y me lo dije así, con estas palabras: "Yo quiero ser un pijo". Hice un cambio increíble en mi vida, pasando de ser un delincuente a un tío que daba clases de guitarra y que actuaba de disc jockey en la discoteca de Requena. Me convertí en un profesor de prestigio. La nuclear de Cofrentes, que estaba allí al lado, hizo ricos a todos, cambió radicalmente el pueblo, y la demanda de clases era cada vez mayor. Me contrataron para dar clases en la Escuela Americana, adonde acudía gente de todo el mundo. Me convertí en un señor respetable y vi que eso me gustaba mucho. Un día, para promocionar la discoteca, hicimos una hora de radio en la emisora del pueblo, Radio Requena. Ése fue mi primer contacto con la radio y me enamoró, la radio me enamoró. Conseguí que me dejaran hacer una hora de radio a la semana e intenté hacerlo bien. Yo había hecho formación profesional en la rama de electricidad, pero de mala manera, de forma que mi incultura era patente. De repente, descubrí a los mejores de la radio, a Iñaki Gabilondo y a Luis del Olmo. Escuchándoles comprendí lo que significaba no haber estudiado. Entonces cogí un diccionario y empecé a leerlo desde el principio, aprendiéndome todas las palabras y su significado por orden alfabético, porque quería hablar con la propiedad con la que hablaban Iñaki y Luis. Llevaba un año en este plan cuando alguien me regaló un diccionario de sinónimos y antónimos que me deslumbró. Me parecía increíble la posibilidad de decir las cosas de cuatro o cinco formas distintas. Honradez, decencia, honestidad, integridad, rectitud, probidad... Con el tiempo me hicieron director de Radio Requena, lo que significaba que era el comercial, el que hacía el programa de la mañana, el que barría las oficinas y el que pagaba a los empleados. Tenía entonces 18 o 19 años. En Radio Requena conseguí muchas cosas: que todos los equipos fueran de buena calidad, por ejemplo, y que todo el mundo cobrara a fin de mes, porque yo era un buen comercial y captaba anunciantes, de modo que enseguida empezó a entrar dinero en la emisora. Y en ese momento, cuando estaba en la cumbre, va mi padre y dice que aquél no era un trabajo serio porque no tenía seguridad social. Te voy a dar yo uno de verdad, dijo, y me metió de limpiacristales en el hospital en el que él trabajaba de cocinero. Así que por las mañanas era el director de Radio Requena, y por la tardes, limpiacristales. Por la mañana vivía el éxito vestido con traje y corbata, y por la tarde, el fracaso con un mono azul. A veces, por la tarde me encontraba con clientes de la radio a los que había atendido durante la mañana en mi despacho, y me moría de vergüenza. Había días en los que por la mañana estaba triste y la gente no sabía por qué: era porque estaba lloviendo y los cristales se ensuciaban más y yo estaba más expuesto a las miradas de los otros. Tenía que hacer dos plantas diarias. Limpiaba las puertas de la entrada a toda velocidad para que no me vieran. Allí descubrí el humor. Cuando dejé de tomármelo en serio, se alivió el sentimiento de humillación. En éstas, un día me llaman de Radio Nacional de Utiel ofreciéndome Seguridad Social y más dinero, de modo que dejé Radio Requena. Se me llenaba la boca diciendo que trabajaba en Radio Nacional de Utiel. Pero allí fue donde me dije que nunca más volvería a moverme sólo por dinero. Yo estaba muy unido sentimentalmente a la gente de Radio Requena y me di cuenta de que en Radio Utiel no me querían a mí, sino mi cartera de anunciantes. Lo cierto es que empezaban a salirme muy bien los programas de radio y todo el mundo me decía que tenía que irme a Valencia. Así que grabé unas cintas con idea de llevarlas a todas las emisoras de Valencia. Empecé por Onda Cero, donde me recibió una de las personas más importantes de mi vida: Alo Montesinos, que era el director. Pasé en aquella entrevista tanto miedo, que cuando salí decidí que no iba a ninguna emisora más, ni a la SER ni a la Cope, que estaban en la lista de las que había pensado visitar. Al poco, sin embargo, Alo me llamó y me preguntó si me iría a Onda Cero cobrando la mitad de lo que ganaba en Radio Utiel. Le dije que sí y me fui a Valencia, donde enseguida empezaron a llamarme "el de la manta", porque me quedaba en la emisora por la noche, estudiando, ten en cuenta que yo no sabía nada, ni siquiera quién era quién, y tenía que fingir todo el rato que sabía más de lo que sabía. A eso de las cinco de la madrugada dormía en la manta unas horas, luego hacía el programa de la mañana, me iba a casa, me duchaba y volvía... Pero no sé, tú verás. Si voy deprisa o me enrollo en asuntos que no interesan, me lo dices.
Es fácil hacer daño a un guionista. hay que saber decir no
Me dije que quería ser un pijo. pasé de delincuente a dj
Tengo la conciencia de que todo esto es un espejismo
El éxito te da un sentimiento increíble de levitar
Le digo que es todo muy interesante, pero que quizá convendría ir resumiendo, porque es para una revista, no para un libro. Y el resumen es que a partir de ahí todo es una sucesión de éxitos: empezó a colaborar con Julia Otero, que hacía entonces el programa estrella de la radio de tarde (Las tardes de Julia), y triunfó. Luego saltó a Madrid para hacer El Club de la Comedia para Canal + y triunfó. Le encargaron sacar adelante La noche de Fuentes y triunfó. Puso en marcha cinco obras de teatro y triunfó... Y en ese momento, cuando se encontraba en pleno triunfo personal, ganando más dinero del que había soñado nunca y siendo más famoso de lo que había sido capaz de imaginar en el cuarto oscuro, sobre la bicicleta vieja, se dio cuenta de que no era feliz y regresó a la radio. Por aquella época, Gomaespuma abandonaba el programa mítico que hacía en M-80, y la SER ofreció a Motos cubrir el hueco; allí se fue y triunfó con No somos nadie. En la radio formó el núcleo duro de guionistas y colaboradores que luego se llevaría a Cuatro a El hormiguero y con los que trabaja actualmente: Juan y Damián, que interpretan a Trancas y Barrancas; Juan Herrera, un hombre maduro, de talento extraño, que reúne los saberes más raros y marginales que quepa imaginar; Marron, el tipo desgarbado de El efecto mariposa; Raquel, con la que interpreta la sección Se va a liar parda. A ellos se incorporarían también los magos Luis Piedrahíta y Jandro, o Flipy, el científico loco, además de El hombre de negro, del que sólo sabemos que va de negro. También está Laura, claro, su mujer, que lo acompaña desde los tiempos de Valencia, actuando en ocasiones como productora y a veces como compañera de micrófono, pero también como guionista y coordinadora de guionistas. De Laura dice que le ha salvado la vida porque él es muy dado a los excesos y ella tiende a ponerle límites.
-Laura -añade- es mejor persona que yo, más tranquila que yo, más sensata, y me ha salvado la vida varias veces. Mira, la primera vez que hice dinero de verdad fue gracias a las campañas de publicidad de un tío que fabricaba chicles adelgazantes. Pasé de ganar 80.000 pesetas a ganar 2 millones. Pero el tío me estafó y desapareció dejándome en la ruina. Pasé de vivir como un rey a deber 30 millones a la emisora de radio. Como me había robado el futuro, decidí buscarlo y matarlo. La filosofía de este tío era cómprate un ático para mirar a la gente desde arriba, y un buen reloj, que es el signo del éxito. Yo sabía que vivía en Barcelona, en un ático del paseo de Gracia, y había pensado arrojarlo a la calle desde allí. Pero Laura me salvó de hacer aquel disparate. Recuerdo que me quedaban en el banco 200.000 pesetas y que me gasté 170.000 en un Cartier. Ahora, cada vez que miro el reloj, me acuerdo de lo fácil que es arruinarse en unas horas, me acuerdo también de dónde vengo cada vez que miro la hora; así que cuando me va bien, me regalo un reloj.
-¿Y qué pasó con los 30 millones?
-Correspondían a publicidad contratada; la emisora me perdonó 10, y el resto lo fui pagando poco a poco.
Pablo Motos es un hombre menudo y atlético. Su brazo, al tacto, parece un trenzado de cables de acero. Sin embargo, hubo una época de su vida en la que sólo era menudo. Quizá una de las cosas que imaginaba mientras pedaleaba hacia atrás en la bicicleta del cuarto oscuro era convertirse en atleta. De ser así, también ese sueño se ha cumplido, pues al poco de que comenzara a hacer El hormiguero, Men's Health, una conocida revista dedicada al cuidado masculino, le propuso someterse a un programa de alimentación y ejercicio físico con el que le aseguraron que su cuerpo cambiaría radicalmente en cuatro meses. Motos aceptó el reto y a los cuatro meses fue portada de la revista: tan espectacular había sido la transformación. Durante ese tiempo modificó sus hábitos. Dejó de comer hidratos por la noche y comenzó a tomar proteínas.
-Empecé también a beber agua -añade-, dos litros al día, y de repente mi vida entera desapareció y apareció una nueva, con sus cosas malas, que también las tiene, porque cuando te metes en esto nadie te dice, por ejemplo, que vas a estar con agujetas no un día ni dos, sino semanas enteras. ¿Recuerdas cuando en la adolescencia te dolía el cuerpo y tu madre te decía que era el "estirón"? Pues es más o menos así. El cuerpo cambia con dolor. El entrenador me decía que disfrutara del sufrimiento porque el sufrimiento era bueno. En los primeros días multiplicas tu fuerza por dos, lo que resulta muy estimulante. La ropa te cae bien, te cae bien todo lo que te pones, y la cabeza te funciona mejor. Yo conseguí, por ejemplo, no gritar en el plató. Cuando un presentador grita en el plató, todo el mundo lo odia. Primera norma: no hay que gritar jamás en el plató. Otro de los peligros de esto es que te atrapa tanto, que te conviertes en un friki del ejercicio físico y de la alimentación, o sea, que de esto no se sale normal.
Para demostrarme que de esto no se sale normal, Motos me lleva al despacho que tiene en una habitación de su casa, abre un armario empotrado y me muestra una colección completa de parafarmacia donde hay proteínas en bote, y cajas y cajas de omega?10, resveratrol, ginseng, melatonina... El resveratrol, me dice, es el antioxidante más fuerte de los conocidos. Veo también complejos vitamínicos y cápsulas para la memoria muy populares, por lo visto, entre la gente del teatro. Mientras yo leo, fascinado, la tapa de los envases, Motos me explica los mecanismos del envejecimiento y el papel que cumplen en él las sirtuinas, unas enzimas muy de moda que regulan los procesos metabólicos. Antes de cerrar las puertas que guardan aquel tesoro, me regala una caja de Ginkgo Biloba y otra de Berocca, las dos para la memoria, además de un par de botes de melatonina, la famosa hormona del sueño.
Un día en la compañía de Pablo Motos equivale a una semana en la de una persona normal. Se levanta al límite, desayuna al límite, entrena al límite, vive las reuniones de El hormiguero al límite, se concentra una hora antes de empezar el programa al límite, se angustia antes de salir a escena al límite, y desea hasta la locura que se vaya la luz en toda España para que nadie vea ese día la televisión. Pero la luz no se va, y aparece una noche y otra en directo y hace, al límite, el mejor programa de entretenimiento familiar de la parrilla. Por la noche vuelve a casa al límite y se acuesta al límite y duerme al límite y sueña al límite.
También cuida a su gente al límite.
-Es muy fácil hacer daño a un guionista -dice-, un "no" a una idea es un puñetazo a la autoestima. Hay que saber gestionar el "no", y uno de los modos de hacerlo es exponerse, yo me expongo como ellos. A mí me molesta mucho la gente que dice "no", y resulta que en este equipo me ha tocado a mí hacer ese trabajo. Pero si me dicen que no es posible un proyecto de iluminación, yo lo llevo a cabo, si me dicen que el sonido no se puede mezclar mejor, yo demuestro que sí. En cuanto a las ideas, hay que observarlas desde fuera. Hay una cosa que llamamos "chistes de guionistas", que son aquellas historias con las que ellos se mueren de risa, pero cuya gracia está ligada sólo a ese momento. Si no distingues un chiste de guionista de una buena idea, estás perdido. Con las ideas malas también has de llevar cuidado. A lo mejor una idea que no está bien del todo acaba saliendo a base de darle vueltas.
-¿Qué pasa cuando un guionista atraviesa una racha de sequía?
-Cuando un guionista está en baja forma, se le deja en paz, cero presión. Si le aprietas, no se le ocurre una idea buena en un mes. Todos pasamos por esas etapas. Lo bueno de mi equipo es que cuando hay alguien en esa situación no se nota porque el resto del equipo lo suple. Y aquí no se le grita a nadie, no se discute nada de malas maneras.
-Cuando te dan una buena idea, ¿preguntas de quién es?
-No, no lo pregunto porque no sabemos a quién pertenece. A lo mejor alguien ha tenido una idea mala que ha evolucionado a una idea buena. Para que veas la importancia que le doy al trabajo de equipo, cada día, en los créditos, sale un guionista como número uno del equipo, y van rotando.
-En cuanto a la fama...
-La fama... Si un sábado sales de compras, al volver a casa te has hecho cien fotos con la gente. Si en vez de mirar lo incómodo que es piensas que le has arreglado el día a alguien, cuesta menos. Me gusta ver el rostro de la gente enganchada a El hormiguero y hacerles felices con un autógrafo para sus hijos. También es cierto que al final acabas saliendo menos de casa. La fama sirve para que te hagan la vida más fácil que a los demás. Si vas a un hospital y no hay camas, al cuarto de hora hay camas. Tuve un problema con el ADSL y me lo arreglaron en dos días. Te ven en turista en un avión y te pasan a primera. En una discoteca, en Valencia, me puse a la cola, y los que estaban delante de mí me dijeron que qué era eso de hacer cola y me obligaron a pasar el primero. La tele te da la oportunidad, si eres feo, de convertirte no en una persona guapa, pero sí atractiva. Se te acercan las mujeres más despampanantes con cara de admiración. Pero es todo un espejismo. Tengo, día a día y minuto a minuto, la conciencia de que todo esto es un espejismo. Se trata de una etapa que viviré y luego regresaré a la normalidad.
-¿Qué es la normalidad?
-La normalidad es la radio.
Motos es asmático, así que de vez en cuando saca el Ventolín del bolsillo y se aplica una ración de broncodilatador. También utiliza con frecuencia un inhalador nasal. Acaba dando la impresión de que tiene que ganarse el oxígeno con un esfuerzo suplementario, como si respirara al límite también.
-Un día -me cuenta-, al mes de comenzar el programa de M-80, por puro estrés, supongo, estaba en casa y comencé a respirar mal. Cada vez que respiraba cogía menos aire. Supe que me iba a morir. Entonces entró Laura por casualidad en la habitación y yo le dije con un hilo de voz: "Hospital". Disponía del oxígeno justo para pronunciar esa palabra, si hubiera tenido que pronunciar dos, me habría muerto. Me metió en el ascensor, cogimos un taxi que apareció milagrosamente a la puerta de casa y entré en urgencias, donde me dieron un pinchazo de Urbasón en el pecho. Me pusieron también oxígeno y me dejaron en una sala donde había un señor en una silla de ruedas mirándome. Como no notaba ninguna mejoría, dije: ¡Hostias, qué muerte más absurda! Y entonces, de repente, entró una bocanada de oxígeno y comprendí que el oxígeno era la hostia. No sabes lo que es darte cuenta de lo puta madre que es respirar.
-¿La audiencia es oxígeno?
-Una audiencia baja es como quedarse sin oxígeno. Te quedas sin energías. Como si te hubieran puesto encima un peso de 80 kilos. El éxito da unas energías sin límite, un sentimiento de levitación increíble.
Motos dice que se deprime los fines de semana, pero no hay que creerle porque al poco te cuenta que las mejores ideas se le ocurren los domingos por la mañana.
-¿Cómo es tener una idea?
-Como quedarse embarazado. Al principio no sabes si es buena o no. Pero cuando aparece una idea, yo sólo vivo para ella, sólo hablo de ella, dedico todo mi tiempo a ella. Y al final se convierte en una realidad.
Al despedirme, después de una jornada agotadora y feliz, tuve la impresión de que Pablo Motos no se había bajado de aquella bicicleta del cuarto oscuro de su casa y en la que pedaleaba al revés (y al límite) imaginando que pasaba por lugares donde le saludaban mujeres hermosas y le pedían autógrafos, donde era un atleta, donde se hacía casas grandes y luminosas, donde tenía su propia productora de televisión... Lleva cuidado con lo que deseas en la juventud, porque lo tendrás en la edad madura

domingo, 2 de junio de 2013

La actividad cerebral durante el sueño afecta a los niños con TDAH

E. ORTEGA  ABC SALUD

La actividad cerebral durante el sueño puede afectar a los trastornos emocionales en los niños con trastorno de hiperactividad por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), asegura un estudio publicado en PLoS ONE que muestra que el sueño consolida los recuerdos emocionales en los niños sanos, pero no en los niños con TDAH,
El estudio, coordinado por Alexander Prehn-Kristensen del Hospital Universitario de Schleswig-Holstein (Alemania), sugiere que estos déficits en el procesamiento emocional relacionado con el sueño podrían agravar los problemas emocionales de los niños con TDAH que experimentan durante el día.
Para el estudio, los investigadores mostraron a adultos sanos, niños sanos y niños con TDAH imágenes con cierta relevancia emocional, como un animal asustado o imágenes neutras que muestran un paraguas o una lámpara. Las imágenes se mostraron durante la tarde y, durante la noche, se monitorizó su actividad mientras dormían.
Mayor actividad
Los resultados mostraron que durante el sueño, las regiones del cerebro que se cree que refuerzan la consolidación de los recuerdos emocionales estaban más activas en los niños sanos, no tanto en adultos sanos y menos en los niños con TDAH.

Estos datos sustentan la idea de que la actividad cerebral frontal es crítica para la consolidación de la memoria emocional en el sueño, y que dicha región del cerebro también está implicada en los síntomas emocionales que presentan los niños que padecen TDAH. Los autores añaden que se necesitan más estudios para confirmar si esta función del sueño en la formación de los recuerdos emocionales se desarrolla con el tiempo en los adultos con TDAH, o si la disfunción persiste en los pacientes con TDAH de todas las edades.

sábado, 1 de junio de 2013

EL ESTUDIO MILWAUKEE.


Adjuntamos el enlace con los datos de dicho estudio, realizado por el Dr. Barkley, una de las autoridades mundiales en TDAH más reconocidas. Publicado por nuestros amigos de la Fundacion CADAH.


http://www.slideshare.net/fundacioncadah/tdah-resultados-en-adultos-y-nios-el-estudio-milwaukee

(copiar y pegar)